Por esta razón, quiero presentarles El Circo, una película muda de 1928 que me encanta y que, aún después de verla tres veces, no me deja indiferente y que recomiendo encarecidamente ver tanto a los fanáticos de este comediante, como a aquellos que deseen introducirse en la era silente del séptimo arte.
En esta película, Charlie interpreta al clásico vagabundo que esta vez llega a un circo huyendo de un policía que lo confunde con un ladrón. Allí será contratado por el cascarrabias dueño del circo, se enamorará de su hijastra y vivirá un sinfín de absurdas aventuras.
La trama, aunque sencilla, es muy efectiva. Los chistes, en esencia, son de humor físico: golpes, caídas, persecuciones y situaciones ridículas constituyen un festín de carcajadas. Ojo, sin embargo, el humor de Chaplin es muy elaborado, pues estamos hablando de un maestro de la mímica que sabe encadenar situaciones risibles con otras, a veces, muy dramáticas, de modo que el comediante logra armar un largometraje sólido, exento de frivolidades, que retrata -ciertamente de modo exagerado y arquetípico- la naturaleza humana en todos sus aspectos: egoísmo, misericordia, tristeza, alegría, ira, sacrificio, amor, celos... todo se mezcla a la perfección y con inocencia en El Circo.
Ya saben, si quieren pasar un buen rato con amigos, familia o solos, recomiendo vivamente ver este film. Si se dejan llevar por el talento de un comediante que casi cien años después de haber estrenado sus primeros largometrajes se mantiene tan actual como en los años veinte, puedo asegurarles que no se arrepentirán y, probablemente, queden con hambre de ver más películas de Sir Charles Spencer Chaplin.
Dejo el link con el trailer para que se tienten.