"¡Hay muchas noticias! Hay demasiadas noticias y pasan todas muy juntas. ¿Cómo se supone que uno se va a mantener al día? [...] Por ejemplo fue la boda Real, que son como noticias tontas, Uds. saben, noticias de celebridades, y un par de días después, matan a Osama Bin Laden. ¡Están demasiado juntas! Ya en tiempo real es difícil llevar el ritmo, imagínense en 30 años más cuando ya se les hayan soltado los tornillos, va a salir a colación el nombre "Osama Bin Laden" y ustedes van a decir "¡Sí, era un hombre horrible, lo era! Pero se veía espectacular en ese vestido"." - Dylan Moran, "Yeah, Yeah", 2011. Con la mano derecha uno se puede rascar el hombro derecho, pero no el codo derecho; es porque están demasiado cerca.
Obviedades aparte, hace unos días viví algo así en persona. Llevo un poco más de 3 años viviendo en Temuco junto a mi esposa (y desde Febrero, a nuestro primer hijo) y al parecer no me había dado cuenta de cómo algunas cosas han cambiado. Vino mi mamá a visitar a su nieto, y a los días de estar acá, empezó a preguntarme por la televisión; primero sin mucho ánimo y después con insistencia: decía que echaba de menos las noticias. Mi respuesta: "no sé donde está la tele, deja ir a buscarla." A decir verdad, no habían tantas opciones, no es como que una tele se pueda perder. Pero por otra parte, es una tele CRT (de las antiguas, "no-plana") de 14 pulgadas; nadie la echaría demasiado de menos. El asunto es que sin darnos cuenta, de una manera casi orgánica, dejamos de ver televisión con mi esposa. Sin cable la única opción era la televisión abierta y la oferta no nos resultaba demasiado atractiva. Así que nos volcamos en las "series gringas" (el tema de que mientras las películas son casi puras secuelas y remakes las series se han vuelto el afluente creativo de Hollywood es un tema para otro momento).
Pero sea como sea, el resultado es lo interesante. Soy un santiaguino de corazón, cuando me tuve que venir lo hice con "Adiós Santiago Querido" en los labios; pero por más que me cueste aceptarlo, cada vez que viajo, lo siento más lejano. A todo el que ha querido escucharme le he comentado que los viajes a Santiago me dejan existencialista: mientras que acá el recorrido al trabajo es de 13 minutos, en Santiago uno puede pasar horas en el transporte público, y mi pensamiento cada vez más obsesivo es "Y todas estas horas de mi vida, ¿quién me las va a devolver?". Una vez tuvimos que ir de Buin a San Bernardo y de ahí a Las Vizcachas. Fueron alrededor de 50 minutos en auto y mientras tanto yo reflexionaba que tanto rato manejando acá (o casi en cualquier ciudad de Chile aparte de Santiago) uno termina fuera de la ciudad. En otra ciudad probablemente, si fuera acá, terminaría en Pucón.
El tema es que ese gusto por el tiempo se ha filtrado a otras áreas de mi vida sin darme cuenta, y repercute en más de un área. El dejar de ver televisión y de ver noticias en particular, es prácticamente un alivio para el corazón: uno no sabe lo que ver y escuchar tragedias todos los días le está haciendo. Y las cosas realmente importantes se van a filtrar igual viviendo en sociedad: nos vamos a enterar aunque no queramos si es que es elegido un nuevo Papa.
Las principales ventajas son el tiempo extra y la tranquilidad, pero es de esas cosas que no se pueden predicar, hay que vivirlas. Se habla de la "dieta de baja información", y aunque hay distintos enfoques y distintos niveles, la idea es la misma. Entre la televisión, el teléfono y el internet, hay hartos lugares donde desconectarse o por último hacer más eficiente el uso de los medios.
Algunos ejemplos que pueden servir de humilde punto de partida:
- Las noticias de la televisión tienen poco de noticias y mucho de sensacionalismo, es inevitable en el libre mercado. Pero internet es mucho más libre y están leyendo esto en un excelente ejemplo de una alternativa.
- Usar Twitter para informarse tiene su gracia y puede ser eficiente. Sólo hay que ser criterioso con a quién seguir. Cosa de gustos.
- A muchos el leer los blogs diarios nos quita tiempo. El cierre de Google Reader nos obligó a llevar nuestros RSS a Feedly y resultó ser una bendición: es muchísimo más eficiente y cómodo. Hagan la prueba.
http://www.feedly.com/
Por la llegada de mi hijo decidí bajar de peso y llevo bajados 17 kilos. Me ha servido para establecer un paralelo entre la alimentación y el consumo de información; no se habla de una dieta sólo porque sí. Y al igual que una dieta de alimentos, se ve difícil, cuesta y a veces uno se sale, pero de que se puede, se puede. Y vale la pena.