allende, argumentación, debate, pinochet, valores
Imagen: César Mejías

Solo un Sith piensa en términos absolutos (y un Jedi sabe que el 11/9 muchos caemos en eso)

¿Allende o Pinochet? ¿Estás con “nosotros” o con los “otros”? El falso dilema obliga a elegir entre dos alternativas como si fuesen las únicas posibles. Sin embargo, el compromiso con los valores fundamentales debiese estar por sobre esta discusión política.

Por Joaquín Barañao | 2018-09-11 | 12:11
Tags | allende, argumentación, debate, pinochet, valores
El punto es que, cuando hablamos de preferencias políticas, el compromiso con los valores fundamentales de la persona en discusión, es requisito para siquiera sentarse a conversar.
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En 2011, el gobernador de Texas instó a Nancy Pelosi, entonces precandidata presidencial republicana, a debatir sobre reformas a la política. Afirmó que si ella se negaba a hacerlo, “lo interpretaré como que usted continuará sus modos obstruccionistas frente a la muy necesaria reforma de Washington”.

No se necesita un posdoctorado en lógica para detectar la falacia argumentativa del tamaño de una catedral que subyace al emplazamiento del gobernador. Pelosi no enfrentaba solo dos opciones extremas –debatir en ese instante u oponerse a toda reforma– sino una multiplicidad de alternativas intermedias. Por de pronto, debatir en otro momento. O publicar un libro al respecto. O presentar un conjunto sorpresa de reformas políticas el siguiente eclipse lunar montada en un dromedario.

El falso dilema

A esta falacia argumentativa se la llama “falso dilema”, o “falsa dicotomía”. Se presentan dos alternativas como si fueran las únicas opciones posibles, en circunstancias de que hay un pliego más amplio de donde escoger.

Una de las manifestaciones recurrentes del falso dilema es el “estás con nosotros o estás contra nosotros”. Un caso reciente ocurrió nueve días después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, cuando George W. Bush lanzó un furibundo despliegue militar, anunciando a la comunidad internacional que “o bien están con nosotros, o bien están con los terroristas”. El entonces presidente pasaba por alto el sinnúmero de opciones disponibles para combatir el terrorismo distintas a barrer Iraq por la vía armada.

Frases parecidas a las de Bush se han oído a lo largo de la historia en bocas de próceres tales como Cicerón, Lenin, George Orwell, Mussolini y, en periodos más recientes, Tayyip Erdoğan (presidente de Turquía) y Sarah Palin (gobernadora republicana de Alaska, EEUU). Y, si lo suyo no es la política, siempre podemos citar a Obi-Wan Kenobi. Anakin Skywalker, el futuro Darth Vader, lo emplaza espetando: "Si no estás conmigo, entonces eres mi enemigo”. Obi-Wan, como buen maestro Jedi, detecta la falacia argumental y responde: "Solo un Sith trata en términos absolutos".

Difícil no estar de acuerdo, ¿cierto? Es la razón por la cual siempre me ha sorprendido que en el pasado reciente una fracción tan numerosa de la población chilena, incurriera en el falso dilema a la hora de evaluar la dictadura de Pinochet:

- “O apoyas al régimen o estás con los otros”.
- “Pero ¿y los asesinatos, torturas, desapariciones y exilios?”.
- “Ah, es que ellos [explicación de la amenaza que representaba y pecados que cometía el bando contrario]”.

Es verdad que la situación en 1973 era compleja. Más compleja de lo que este post podría pretender abordar. Pero es a todas luces evidente que apoyar a un régimen que aplicaba electricidad en los genitales de los disidentes, no era la única opción disponible para quienes abogaban por una economía libre.

Visualiza el caldo que aquí se cocía

- Autoridades con vocación militar y el significativo sesgo de selección que ello implica.
- Autoridades machacadas por años con una educación diseñada para enfrentar guerras por la vía armada.
- 17 años de poder absoluto, sin contrapesos democráticos.
- Directrices aplicadas en la calle en su mayoría por jóvenes (a veces muy jóvenes) que, además de la citada vocación y formación militar, experimentaban justificado y genuino miedo. Aunque hablar de guerra es sobredimensionado (era una situación muy asimétrica), el riesgo para la integridad de los uniformados era real. De los 2.296 fallecidos que cita el Informe Rettig, 164 fueron "muertes producto de la violencia política, principalmente de uniformados". Enfrentando a diario el riesgo de morir, poca sorpresa hay en que cuando los militares encaraban al enemigo subyugado al frente, dieran rienda suelta a sus tensiones contenidas y se propasaran.

Es una receta infalible para lo que ocurrió. Con ingredientes como esos, el milagro habría sido que ningún exceso ocurriera. Es como cuando en el Woodstock del oeste, frente a 300.000 jóvenes rockeros, en el epicentro de la contracultura de los ’60 y con drogas fluyendo con la fluidez de pastillas de menta, se contrató para hacerse cargo de la seguridad a una pandilla de motociclistas llamada Los Ángeles del Infierno y les pagaron sus servicios en alcohol in situ. ¡Los cuatro asesinatos constatados era lo mínimo que se podía esperar!

No quiero insinuar que la ética de las personas con vocación militar sea más laxa, ni que su formación en las academias castrenses la debilite. De verdad que no. La existencia de las fuerzas del orden es imprescindible (al menos la policía) y para eso requerimos de personas con dicha vocación. Más bien, no es el tipo de personas con el perfil y la formación para gobernar, porque la política es un arte que requiere de destrezas completamente diferentes. Menos durante 17 años, sin contrapesos democráticos y con mandatos aplicados en buena parte por jóvenes inexpertos y sometidos a la tensión que implica enfrentar a enemigos armados.

La ética como “override” de la política

Así que no, el dilema no era “o bien apoyar a Pinochet y todo lo que sus compinches hicieran o bien ser partidario de una economía estatista”. Era del todo coherente plantarse como tenaz opositor de la visión política de Salvador Allende y todo su mundo, y a la vez censurar con la mayor convicción las atrocidades cometidas por la dictadura. Desde luego, al comienzo muchos realmente no sabían lo que ocurría. En el fondo de su corazón creían que las bestialidades eran patrañas ideadas por sus adversarios políticos para desprestigiar al régimen. Pero llegó un punto en que no era viable no saber.

Algunos dirán que la mía es una posición facilista, “todos son malos, así no hay compromiso con nada ni nadie”. Es verdad que es la postura más cómoda, pero no por eso deja de ser la postura correcta.

Porque al final, y esta es la médula de la columna, la defensa de los valores fundamentales está por sobre toda posición política. Podemos abogar por economías más o menos libres, por más o menos injerencia del Estado en nuestras vidas, por concesionar el litio o por explotarlo mediante empresas públicas, por defender el rol de las AFP o vilipendiarlas en marchas por la Alameda, por democracia directa o representativa, pero nada de eso importa cuando lo que está en juego son los derechos humanos.

Los angloparlantes cuentan con una expresión magnífica para esto: override. Algo así como “anulación total”. Independiente de cuán fantásticas sean sus políticas públicas y hasta qué punto discrepe yo con la o las alternativas, en el momento en que un gobernante fusila en forma sumaria a sus opositores y los esconde en las arenas de Pisagua, se transforma en un delincuente cuyo destino debe ser la cárcel. En ese momento ningún argumento político importa. Plantearlos sería como quejarse por que el médico vea a tu mujer desnuda durante el parto: un entremezclado indefendible de prioridades por completo diferentes.

Su participación no se admite a trámite

Citar a Pinochet como ejemplo es cómodo para ilustrar este principio. Por el año en que nos encontramos y por la demografía de El Definido, la gran mayoría de los lectores ya compartía conmigo el juicio respecto a su culpabilidad. Pero el criterio de “override ético” es universal. Y es en lo sucesivo en que incomodaré a algunos.

Ejemplos en que el “override ético” no se ha impuesto hay muchos, pero hay uno particularmente irritante: el endiosiamiento del Che Guevara, dueño de un prontuario atroz. ¿Sabían que durante su famoso viaje en moto por Latinoamérica escribió en su diario "Degollaré a todos mis enemigos"?

Alguien podría sostener que no hay que tomarlo en forma literal, o bien que se trata de una inmadurez de juventud, pero fíjense lo que pronunció en su discurso ante las Naciones Unidas, en diciembre de 1964, ya como parte de la cúpula cubana: "Hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario”. Y no se refería a la aplicación de la pena de muerte como resultado de un proceso judicial a cargo de otro poder del Estado, sino de ejecuciones sumarias sin nada parecido al debido proceso.

En la fortaleza de La Cabaña, en 1959, el Che comandó cerca de 200 ejecuciones. El ejército de Batista ya había sido derrotado, no había resistencia alguna. Fueron fusilamientos a sangre fría. Daniel Alarcón, excompañero del Che en la guerrilla en la Sierra Maestra, contóque “el Che se sentaba en un muro, fumando su puro, viendo las ejecuciones”.

El ejemplo más escabroso, la manifestación más descarnada de la beligerante visión de mundo que defendía el Che, se encuentra en el mensaje que envió en 1967 a la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina: "El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar”.

Más enemigos todavía me granjearé con el ejemplo de Salvador Allende, pero es del todo atingente. Varios de sus textos justifican la violencia como medio legítimo para la obtención de sus fines. Como botón de muestra, la carta que junto a Clodomiro Almeyda y Aniceto Rodríguez, publicó en El Mercurio el 28 de febrero de 1967:

“La lucha por el poder es el objetivo estratégico que el Partido Socialista ha de desarrollar en esta generación. La vía violenta es la única posible para asegurar el triunfo de la revolución y su mantención en el poder. La vía electoral sólo debe usarse como un medio de agitación y de propaganda, subordinada al camino de las armas. El PS debe adecuar su organización a esta nueva estrategia y organizar de inmediato sus milicias”.

*El autor visitó el archivo de la Biblioteca Nacional en búsqueda de la fuente primaria, pero la presunta carta fue arrancada del microfilm.

Hay un abismo entre Allende y Pinochet, sí, pero no porque haya otros peores se deja de reprobar el examen.

Así como ningún acierto administrativo de Pinochet (que los hay) lo exculpa de la Caravana de la Muerte, no hay cuota de idealismo posible en la historia personal del Che que lo exonere de su desprecio por el valor de la vida humana, ni compromiso social que absuelva a Allende de aquellas apologías de la vía armada. No importa cuánto te inspiren su idealismo de juventud, su compromiso por la justicia social o su coherencia guerrillera, si no has trastocado tus prioridades, estos pasajes debieran conducirte a enterrar tus camisetas y gorros con la imagen del Che, y a reconocer que las sombras de Allende lo descartan como opción de modelo a seguir.

Pinochet, el Che y Allende, desde luego, son solo ejemplos. El punto no son ellos. El punto es que, cuando hablamos de preferencias políticas, el compromiso con los valores fundamentales de la persona en discusión, es requisito para siquiera sentarse a conversar. Sin ese piso mínimo, no viene al caso discutir sus otros méritos. Como se diría en el Congreso, su participación ni siquiera se admite a trámite.

¿Estás de acuerdo con que los valores fundamentales van por sobre las preferencias políticas?

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Comentarios
Paper Luis | 2018-09-11 | 15:08
6
Discrepo y de manera enorme con esta nota.

¿Justificamos el neoliberalismo como modelo económico? ¿Aunque el costo haya sido a costa de vidas humanas?
De mi parte, NO (con mayúsculas)

Leo, entre líneas, tratar de jugar al empate con esto, como "son todos malos, por lo que se deben sacar las cosas buenas" Y lamentablemente esto no ocurre.
¿Torturar a gente sacándole las uñas?¿Mentir a la gente con la invención del Plan Z?¿Implantar un "ahorro" para inyectar las arcas de la banca, mientras ahora los viejos no pueden jubilar de manera decente?¿Acabar con el estado, para que todas las utilidades de las empresas rentables pasen al privado? (Aló SQM...) Todas las cosas que indico fueron y son pésimas para el país.

Esta dictadura fue nefasta, fue capaz de partir un país en 2. Y le siguen dando cueca a este tema de manera "festiva" (¿O creen que J.A. Kast es arte de magia?)

Y, por experiencia, hay veces que ni siquiera hay 2 opciones, por lo que eso de "infinitas opciones" mejor dejarlo para Doctor Strange.
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Patricio Meneses | 2018-09-11 | 16:34
2
Estoy completamente deacuerdo contigo. El otro argumento que suele salir a flote es el contra factual: "Allende y sus espias cubanos querian instaurar una dictadura comunista en Chile". Como si la sola posibilidad de que eso ocurriera justificara el terrorismo de estado que se llevo a cabo en nuestro pais.
El problema es que Chile como pais chico se metio en la pata de los caballos al intentar un socialismo-comunismo-democratico en medio de la guerra fria. Al final, a las grandes potencias no les interesa si nos matamos entre compatriotas, solo les interesa mantener alineados y ordenados a los paises de su region.

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Joaquín Barañao | Colaborador | 2018-09-11 | 18:39
8
Paper Luis

El sentido de la nota es exactamente el contrario del que le adjudicas: NO se justifica ninguna reforma económica a costa de las barbaridades de la dictadura. La nota dice, por ejemplo, "ningún acierto administrativo de Pinochet (que los hay) lo exculpa de la Caravana de la Muerte"

Y tampoco trata de jugar al empate. Fíjate en esta línea: "Hay un abismo entre Allende y Pinochet, sí, pero no porque haya otros peores se deja de reprobar el examen"

Pienso que estamos de acuerdo en el fondo
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Cristóbal Caro | 2018-09-12 | 08:13
5
Pucha Luis, no lo entendiste bien. Te sugiero leer con calma el artículo.
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César Arias | 2018-09-21 | 00:24
1
Respira un poco, toma agüita, y échale otra leída al texto con más calma, que lo que menos están haciendo es justificar todo eso.
Tú dices: "¿Justificamos el neoliberalismo como modelo económico? ¿Aunque el costo haya sido a costa de vidas humanas? De mi parte, NO" y que por ello no estás de acuerdo con la columna, pero la verdad todo el artículo dice eso mismo...
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Antonio Valdes | 2018-09-11 | 18:48
2
Harto milenial la nota.
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Manuel Cartes | 2018-09-12 | 10:27
2
¿Y es eso malo?. Quizás faltan mas millenials para salir del estancamiento.
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Tobías Gabriel Palma Stade | 2018-09-11 | 22:09
3
Ojo autor con caer en tu propia trampa y ponerte tú solo en una falsa de dicotomía. No porque Allende haya escrito eso quiere decir que haya que eliminarlo como modelo a seguir. Hay, como tú bien dices, muchas más opciones.
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Nicolás Masquiarán | 2018-09-11 | 22:33
6
Izquierda = Bueno / Derecha = Malo. En este país -y tantos otros- no importarán los argumentos. Por lo visto, hacen falta más milenials.

Pero gracias por el esfuerzo, Joaquín. Más allá de los puntos en que pueda estar o no de acuerdo, se necesitan cojones para publicar esto.
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Jennifer V.SM. | 2018-09-12 | 05:29
0
Opino lo mismo que Nicolás.
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Javier Æøå | 2018-09-13 | 17:39
0
Angela Merkel (canciller alemana que siempre ha sido pro-EU y pro-inmigración) y Gro Brundtland (primera ministra noruega que "inventó" el concepto de Desarrollo Sustentable) son de derecha.

Sólo un sith habla en absolutos, acá tampoco se puede hacer lo mismo.
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Antonio Valdes | 2018-09-12 | 03:05
3
Nicolas,
No se trata de izquierda buena, derecha mala. Este tema es en la práctica moral, sin importar quién este al frente no hay contexto que explique, justifique o que permita comprender mejor, simplemente en Chile un gobierno elegido democráticamente y ratificado por el congreso fue aplastado de forma violenta para luego instalar una dictadura criminal que cometió crímenes de lesa humanidad de forma sistemática. Si en Cuba, si Guevara o Venezuela son temas aparte y no aportan ni contexto ni excusa, La vía chilena al socialismo en Chile fue distinta y no justificó de ningún modo la agresion de los organismos estatales a los ciudadanos chilenos.

Por otro lado, si te molesta el comentario de "milenials" la verdad es que un sarcasmo por lo poco autocrítica y la altura moral deficiente que trata de plantear basándose en una falsa dicotomía (que es un hombre de paja, porque nadie plantea el estás conmigo o estás con dictador, ese es solo un slogan de redes sociales) para finalmente tratar de instalar la falsa dicotomía de que si no cuestionas a los lideres de la izquierda no tienes calidad moral para enarbolar un repudio al golpe y la dictadura.

Por último, cojones para publicar la columna, no lo creo, cojones se necesitan para paartir la columna señalando que Joaquín Barañáin fue asesor parlamentario de Andrés Allamand, por entonces senador por la circunscripción XVI[4]​ (2006-2010). Más tarde trabajó en el gobierno de Sebastián Piñera, primero en el equipo de profesionales de la Presidencia y luego en la Subsecretaría del Interior liderada por Rodrigo Ubilla, ejerciendo el rol de coordinador de la reforma a la ley de migraciones (2011-2014) (extraído de Wikipedia), lo que claramente revela un sesgo político no explicitado en la,columna y que resulta evidentemente importante para el lector antes de poder evaluar el contenido de la misma.

Saludos.
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Nicolás Masquiarán | 2018-09-12 | 13:34
1
Alfonso, en lo personal me parece contradictorio comenzar aludiendo a que el asunto no se trata de polarización politizada, para luego concluir intentando invalidar al autor por su tendencia o vinculación política. ¿No es eso, justamente, un sesgo político...?

Si a lo anterior se suma que conviertes un sustantivo como "milenial" en un adjetivo peyorativo con toda esa carga de sentido (poca autocrítica y altura moral eficiente, además de la relación generacional), solo ratificas el sesgo. Porque es diferente asumir una postura que pretender una superioridad moral implícita en ella.

Justamente en el ejercicio de comentar sin llegar a manifestar opinión respecto del contenido del artículo, o aportar nuevos antecedentes, las reacciones revelan el dogmatismo no declarado que todavía guía las opiniones sobre estos temas.
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Nicolás Masquiarán | 2018-09-12 | 13:56
0
Perdón, *Antonio.

^///^u
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Nicolás Masquiarán | 2018-09-12 | 14:47
0
Alfonso, en lo personal me parece contradictorio comenzar aludiendo a que el asunto no se trata de polarización politizada, para luego concluir intentando invalidar al autor por su tendencia o vinculación política. ¿No es eso, justamente, un sesgo político...?

Si a lo anterior se suma que conviertes un sustantivo como "milenial" en un adjetivo peyorativo con toda esa carga de sentido (poca autocrítica y altura moral eficiente, además de la relación generacional), solo ratificas el sesgo. Porque es diferente asumir una postura que pretender una superioridad moral implícita en ella.

Justamente en el ejercicio de comentar sin llegar a manifestar opinión respecto del contenido del artículo, o aportar nuevos antecedentes, las reacciones revelan el dogmatismo no declarado que todavía guía las opiniones sobre estos temas.
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Joaquín Barañao | Colaborador | 2018-09-12 | 18:04
2
Hola Antonio

No me pareció necesario explicitar mi domicilio político para una nota que lo que hace es hablar de cómo la ética está siempre por sobre la política, pues no hay conflictos de interés y porque es información pública. Innecesario aclarar que no tengo absolutamente ningún problema en explicitarlo ahora.
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Mario Céspedes | 2018-09-12 | 13:01
1
Esta columna la verdad es una decepción, sobre todo viniendo de Joaquin, cuyas columnas normalmente disfruto y me parecen un buen aporte a este medio.

Estando de acuerdo en el fondo de lo que plantea, creo que la forma es extraordinariamente insensible a los temas de los que se trata.

Yo pensaba que la juventud de derecha ya había comprendido que lo ocurrido durante la dictadura militar no correspondía a "excesos" si no que a crímenes, cuya causa principal está explicada por una política de estado establecida por el alto mando militar con ese propósito, en lugar de ser a causa de un grupo de "pelados" mal preparados y asustados que luego se "propasaron" cuando pudieron disponer de sus supuestos "enemigos armados".

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Joaquín Barañao | Colaborador | 2018-09-12 | 18:01
3
Hola Mario

La nota le pega muy claramente a las autoridades. Fíjate que cuando listo las características de "lo que aquí se cocía" los dos primeros puntos son acerca de las autoridades, y solo el cuarto punto es "Directrices aplicadas en la calle en su mayoría por jóvenes". Luego digo que "en el momento en que un GOBERNANTE fusila en forma sumaria a sus opositores y los esconde en las arenas de Pisagua, se transforma en un delincuente cuyo destino debe ser la cárcel". Hablo de los pelados que se propasaron, pero hablo bastante de las autoridades.

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Mario Céspedes | 2018-09-13 | 12:18
3
Joaquín, no digo lo contrario; no veo en la columna una actitud negacionista, pero el lenguaje y los ejemplos utilizados no son los más apropiados considerando la historia de Chile.

Usar el término "excesos" para referirse a crímenes ocurridos durante la dictadura es insensible, considerando que por mucho tiempo se usó esa misma palabra con el fin expreso de bajarle el perfil y negar la política de estado que los producía.

Creo que, al menos, en ese punto deberías estar de acuerdo.
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Joaquín Barañao | Colaborador | 2018-09-13 | 18:18
2
Interesante. No lo pensé así cuando elegí la palabra exceso. No noté la connotación. Tendré más cuidado en Historia Freak de Chile, donde retomaré esta idea.
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Daniel Del Pino | 2018-09-13 | 16:10
0
No justifico para nada la dictadura, pero la figura de Allende me parece un pésimo ejemplo de líder. Básicamente intentó hacer realidad su ideal de país a cualquier costo, fue egoísta con las personas comunes que tuvieron que sufrir escases. Por su puesto que la derecha lo boicoteó, pero creo que sí el asumía la responsabilidad de dirigir a un pueblo debería haber priorizado el bienestar de la gente por sobre sus ideales políticos. Siempre tengo la sensación de que la izquierda saca partido de un régimen militar atroz para colocar a este otro personaje en un altar.
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Javier Æøå | 2018-09-13 | 17:37
0
A pesar de que fue Palpatine y los Sith los que hicieron el Golpe de Estado, ejecutaron la Orden 66 y forjaron el Imperio Galáctico, también hay que saber reconocer que fue la República la que estaba burocrática e inoperante a más no poder, fue la Orden Jedi la egolatra y miope que no quiso ver lo que estaba pasando hasta ser demasiado tarde. Cuando empezó a quedar la crema en Naboo era obvio el procedimiento: pararle los carros a la CIS de inmediato. Sin embargo, los "protectores de la paz" mandan a dos Jedis piñuflos a negociar. NEGOCIAR, es el equivalente terrícola a mandar a dos diplomáticos (con pistolas en los bolsillos) a negociar paz con ISIS.

El ejemplo es perfectamente válido y aplica también para Allende y Pinochet. Si igual Pinochet fundó el metro y Allende era homofóbico.
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Miguel Vega García | 2018-09-20 | 12:48
1
Pero el Metro no lo fundo Pinochet...
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César Arias | 2018-09-21 | 00:33
0
Que buena columna, la sociedad chilena parece vivir todavía en la guerra fría, y a la mayoría les cuesta separar 'postura política' de 'sentido de humanindad', y por defender una opinión justa terminan justificando lo injustificable
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